BILBAOdeia.com -. Como en aquellos lejanos días de bravura futbolística en los que los rivales salían asustados a San Mamés, el estadio del Athletic de Bilbao volvió anoche a ser un infierno. Los cuernos al aire, las explosiones y el retumbar de los cañones y las campanas del averno fueron cosa de AC/DC, que trituró los oídos de 40.000 aficionados de todas las edades y condiciones con un repaso a sus canciones clásicas, de Hell Bells a Highway To Hell. La locomotora que irrumpió en el escenario, uno de sus variados trucos circenses, volvió a arrollar al público vasco un año después de su concierto en BEC con un “conductor” de lujo, el fibroso y activo Angus Young.
El grupo valenciano Los Perros del Boogie intentó calentar a la “tropa” que abarrotó el césped y las gradas de San Mamés una hora antes del concierto. No hacía falta. Todos, especialmente quienes peleaban por las primeras plazas, de jovencitos a rockeros curtidos y con medio siglo de batallas de watios a las espaldas, estaban listos y expectantes desde hace semanas, cuando agotaron las entradas en un tiempo récord. A las 22 horas, tal y como marca un guión que se suele cumplir a rajatabla cuando se trata de los australianos, el quinteto saltó a escena entre los gritos histéricos de los fans, que compartían cuernos fosforescentes, camisetas del Athletic, chupas de cuero negro y T shirts con el logo y los “caretos” de la banda.
Ya sin apenas luz solar, a las 22,22 horas, la proyección de un video de dibujos animados de alto contenido sexual precedió a la salida al escenario del grupo, entre una traca de fuegos artificiales y coincidiendo con la locomotora que irrumpió sobre las tablas entre el asombro de quienes no estuvieron en el BEC el año pasado y el estruendo de Rock´N´Roll Train, el single de su último disco, Black Ice. La primera, en el estómago. AC/DC no hace prisioneros. Desde el principio, salieron pisando el acelerador, con un sonido apelmazado. Su sección rítmica te remueve el estómago más que una montaña rusa. Apoyado en la guitarra rítmica “hacha” del peludo Malcolm Young, su cantante, Brian Johnson, que no ha renovado su pinta (gorra, vaqueros y hombros al aire) desde su visita anterior, “atacó” al personal con Hell Ain´t A Bad Place To Be.
El público la reconoció inmediatamente, y cayó rendido. Como ante Angus Young, el carismático guitarrista y líder del grupo. Va camino de los 60 años, está alopécico perdido, apenas levanta 1,50 metros del suelo y parece una caricatura con su eterno uniforme de colegial, pero cuando “ataca” el mástil de su guitarra… cuidado con él. Johnson puso la voz de lija, cada vez más escasa, para homenajear a su predecesor en el grupo, el malogrado Bon Scott, con el tema Back In Black, mientras Angus hacía de las suyas y empezaba a recorrer incansable el amplio escenario de San Mamés, que contó con el apoyo de proyecciones y de unas efectivas pantallas de video que mostraban primeros planos de los australianos.
Cuando “cayó” Big Jack, otra de las escasas concesiones a su último disco, ya estaba claro que Angus estaba en forma y que podría correr todavía un maratón sin desfallecer. De hecho, se plantea los conciertos como tal. Con el viejo Dirty Deeds Done Dirt Cheap inició sus carreras continuas, sus “pasos de pato” y, acompañando a Brian, sus subidas y bajadas por la pasarela que comunicaba con el cubierto césped de la Catedral. Inmediatamente sonaron Shot Down In Flames y Thundertruck, con el público, variopinto pero igualmente entregado, haciendo “cuernos”, levantando los puños al viento y dejándose la garganta en los estribillos, conocidos por la mayoría.
AC/DC demostró que es un grupo de estadio. Todo en él es grande. Las pantallas de video, el sonido, tremendo en las primeras filas, el escenario… Pero ese gigantismo resulta secundario. Lo importante son sus canciones. Vale, en The Jack, Angus volvió a divertir a la “peña” con su numerito de streap-tease, a la vez que mostraba las filias del grupo por el blues y el boogie más sucio, a la par que sus calzoncillos con el logo del grupo y algunas chicas del público los pechos en la pantalla de vídeo. Pero ese destape y el posterior numerito -algo machista, la verdad- con Whole Lotta Rosie, donde una muñeca hinchable de pechos estratosféricos convirtió en pequeño el escenario, serían simples anécdotas sin canciones como Shoot To Thrill, la recuperada High Voltage (otra declaración de principios evidente), la nueva War Machine o ese single perfecto que es You Shook Me All Night Long, que volvió a enloquecer a los fans.
Ya bien entrada la noche, Angus, cruce de malabarista, músico y deportista de fondo, lideró Hell Bells mientras la “peña” alucinaba con Brian mientras se colgaba de una enorme campana, que sonó infernal. Igual que en BEC, sí, pero con la misma efectividad. Los críticos pueden decir que TNT y Let There Be Rock sonaron, al final de recital, como sus compañeras previas, previsibles y cazurras. Tienen razón, pero el inmovilismo estilístico es la marca de fábrica de los australianos. Y así lo reconoció el público, gritón ante el abandono del quinteto del escenario. Quería más.
Puede que AC/DC no sean un Rioja envejecido en barrica. ¿Tetra brick de Don Simón? Vale. ¿A quién no le apetece un buen kalimotxo rodeado de colegas una noche de verano en San Mamés, de vacaciones? Incluso los parados o quienes tenían que trabajar al día siguiente rugieron con Highway To Hell, el himno “satánico” que abrió el bis de los australianos, con un Angus más “maltratador” que nunca de su mástil, que se quejaba entre aullidos eléctricos.
Y, por si fuera poco, al final, con el estómago encogido y el cuerpo sudoroso y cansando pero excitado, sonó otro himno en la despedida, For Those About To Rock, un trallazo final apoteósico, un saludo y reconocimiento hard rock que se acompañó de los disparos ensordecedores de varios cañones y que puso final a su gira europea, dos horas después del inicio del concierto, entre fuegos artificiales. Como en la película Atrapado en el tiempo, que recordaba esa fiesta estadounidense, El día de la marmota. Igualito que en BEC y sin salirse del guión. Sólo que esta vez, en lugar de 16.000 fueron 40.000 quienes exhibían esas sonrisas estúpidas y de satisfacción al salir de San Mamés.

Lista de Temas:

Fotos:

Video de Rock ‘N Roll Train:

Video de Hell Ain’t A Bad Place To Be:

Video de Dirty Deeds Done Dirt Cheap:

Video de Shoot To Thrill:

Video de Highway To Hell:

Video de la canción final del Tour, For Those About To Rock:

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